Publicado en El Nuevo Día por Sharon Minelli Pérez

La emprendedora y activista Laura Gómez arroja luz sobre el poder de AI para fomentar mayor inclusión.

Desde la izquierda: Lucienne Gigante, cofundadora de Animus; Laura Gómez, CEO de Atipica; y Sofia Stolberg, cofundadora de Piloto 151 y Womentechover.

“Toda parte de nuestras vidas va a ser tecnología. Decir que no eres parte de la tecnología será casi como decir que no existes”. Enmarcada en esta visión -que se va convirtiendo en realidad de forma acelerada con la inteligencia artificial (AI) y todas las tecnologías de automatización y predicción- la emprendedora Laura I. Gómez advirtió que “AI va a perpetuar el racismo y los prejuicios que tenemos si solo la construyen humanos con esos prejuicios”.

Por ello, con su empresa Atipica, Gómez -nacida en México, criada en Estados Unidos y una voz muy activa en pro de la inclusión en Silicon Valley- apoya a los negocios para que guíen el proceso de selección de personal por destrezas y credenciales, no por impresiones subjetivas de quienes revisan resumés o entrevistan.

Esto lo logra con tecnologías emergentes de análisis de datos y AI, indicó Gómez ante una audiencia mayoritariamente femenina, que se reunió esta semana en el más reciente evento de WomenTechOver. Esta iniciativa crea un espacio para que las mujeres hablen de qué están construyendo en el mundo de la tecnología, sea de forma directa o como profesionales en campos relacionados, según explicó su artífice Sofia Stolberg, cofundadora de Piloto 151, donde fue la reunión.

El “meetup” se celebró en colaboración con Animus. Su cofundadora Lucienne Gigante compartió con la audiencia parte de la trayectoria de Gómez, quien laboró en YouTube y fue medular en la expansión internacional de Twitter.

Gómez también es reconocida por haber conseguido lo que se cree ha sido el levantamiento de capital semilla más cuantioso para una fundadora latina, $2 millones. Ese logro solo se comprende a cabalidad cuando se contextualiza que, de los miles de millones de capital de riesgo que se invierten en startups en Estados Unidos, menos de 1% va a compañías con fundadores latinos. “.0006% del capital de riesgo va a una mujer latina”, precisó Gómez.

A través de sus experiencias de levantar capital, de entrevistarse con inversionistas, de presentar su idea y su negocio a incontables jugadores en Silicon Valley, Gómez ha identificado conductas y actitudes que se interponen en el crecimiento de las mujeres, en particular las latinas.

Y, para ir promoviendo cambio, exhortó a las presentes a compartir acceso a oportunidades que surjan.

“Llegué a Hewlett Packard (como ‘intern’) a los 17 años, porque otra latina me ayudó. Es importante siempre servir de defensoras de otras latinas. Siempre les digo a las jóvenes que eleven a las demás mujeres, porque eso las va a llevar más lejos que la competitividad”, expresó.

La duda masculina es otra actitud que Gómez para nada celebra, pero que invitó a todas las mujeres en tecnología y emprendimiento a tener en su radar para que puedan detectarla.

Expuso que cuando una fundadora va a hacer una presentación a un inversionista, por ejemplo, “tiene que traer todos los recibos”. Con esto se refirió a que a menudo se les ponen exigencias más altas, se les hacen más preguntas o se exige confirmación de todo lo que afirme la fundadora, cuando esa no es la misma experiencia que tendría un fundador varón.

Un consejo que compartió para todas las emprendedoras y profesionales fue no callar sobre sus proyectos. Recordó que hace unos años lo que sería un café cordial se convirtió en una puerta de capital para su compañía, porque en vez de solo socializar, usó la ocasión para presentar su proyecto a quien luego se convirtió en uno de sus inversionistas.

“Habla siempre de lo que estás construyendo, que es algo importante y que es lo mejor”, subrayó.